La astrología es racional (y por eso no me gusta)
Detesto la astrología. Es un
sistema de creencias que no comparto y una moda que me da rabia. Me he
esforzado todo lo que he podido por no aprender nada de astrología, lo cual es
complicado teniendo en cuenta la ingente cantidad de personas, sobre todo de mi
edad, que irónica y no irónicamente la sacan a colación día tras día. Hasta
ahora pensaba que mi actitud esquiva residía en la manifiesta irracionalidad de
esta creencia. Sin ser un racionalista o un cientificista militante, trato de
mantenerme alejado de las magufadas de toda laya y la astrología se encuentra a
día de hoy entre las filfas más populares y blanqueadas. Por ende, lo más
lógico era rechazarla.
Sin embargo, conversando
recientemente con mi amiga Laura me di, o, mejor dicho, nos dimos cuenta en
conjunto, de que el principal problema de la astrología no es su falsedad,
aunque evidentemente contradice todo lo que la física contemporánea (y ya de
paso la sociología) nos dice, sino su racionalidad. Se trata de un sistema
exhaustivo, coherente y con una lógica inapelable. Todo esto le permite cumplir
con creces con su objetivo, que no es darnos respuestas cosmológicas, sino
biográficas, personales. La astrología está diseñada para organizar nuestras
vidas hasta los detalles más recónditos. Por pseudcientífica que sea hay en
ella un momento de verdad en la medida en que consigue que las personas que creen
en sus descripciones y predicciones actúen y piensen de una determinada manera.
No se me malinterprete. Que sea
racional no quiere decir que merezca algún tipo de consideración o respeto. Lo
reitero: es precisamente esta racionalidad lo que debería ponernos en guardia.
Ahora bien, sabemos de sobra que la racionalidad no es un bloque macizo, sino
que existe en diferentes formas. A la luz de lo que hemos dicho hasta ahora, ¿a
qué tipo de racionalidad podríamos adscribir la astrología? A la racionalidad
instrumental. Aquella preocupada solo por los medios e indiferente a los fines.
Su objetivo es organizar la vida de las personas. En ningún caso darles las
herramientas para que puedan alcanzar por sí mismas la vida buena. Bastar con
echar un vistazo al negocio de los horóscopos para darse cuenta de su carácter
puramente industrial enmascarado de individualismo. Aunque siempre nos
interpela a cada uno de nosotros, haciéndonos creer especiales, lo cierto es
que las vidas concretas importan poco. Por eso, a pesar de sus remotos orígenes
históricos, la astrología se adapta muy bien a nuestro presente, entendido, según
la célebre expresión de Adorno y Horkheimer, como mundo administrado.
Hay además otro sentido, menos
dañino socialmente, pero aun así sangrante, en el que la astrología exhibe
racionalidad. Me refiero a su coherencia y lógica internas, que ya mencionaba
en un párrafo anterior. A este respecto la astrología me recuerda a la irónica
sentencia del médico y filósofo Ludwig Fleck, que afirmaba refiriéndose a las
terapias médicas:
Todo método terapéutico, incluyendo la homeopatía y el psicoanálisis tienen una motivación estricta, lógica, casi matemática, usualmente su vida es mientras más exacta más corta. […] En la medicina uno encuentra un caso único: mientras más malo es el médico ‘más lógica’ es su terapia (Fleck en Martínez y Huang, 2011: p. 10).
Algo similar ocurre con un ámbito
tan complejo y de dimensiones tan desproporcionadas como el estudio del
universo y sus componentes (o el estudio de la personalidad humana). Desde mi
gran ignorancia de la física actual, considero que la astrología se adecua
mejor a nuestras intuiciones lógicas más básicas que la mecánica relativista o
la cuántica. Más aún, aquella nos ofrece un sistema cerrado, tan puro, tan
perfecto, que no ha precisado cambiar en siglos. Por el contrario, la física no
ha hecho más que mutar, desdecirse e incluso contradecirse con sus afirmaciones
pasadas.
Y esta es una de las razones que
la hace ser ciencia, ya que esta, aparte de por el rigor explicativo y la
experimentación, entre otros elementos, se caracteriza (o debería
caracterizarse) por la curiosidad, la sorpresa y la tolerancia al cambio. De
manera opuesta, el formalismo totalizador de la astrología no deja espacio
alguno para la admiración, el misterio o el pasmo ante el mundo que debería nutrir
nuestra actitud no solo científica, sino también vital. La ciencia
contemporánea, por lo menos antes de pasarla por el (una vez más) racional
(léase formalista y totalizador) filtro de las normativas de publicación y las
ortodoxias académicas, abre más la puerta al asombro ante las cosas que la
astrología. A esta última el universo, la vida, las personas, parecen
importarle bastante poco. Lo único que le interesa es tenerlas bajo control. O
al menos mantener la ilusión de control sobre ellas.
Lo que acabo de decir en el fondo es hiperbólico. Tildar a la astrología de racional supone una imprecisión demasiado grande, pues una racionalidad meramente instrumental que no se ocupe de los fines y que quiera abarcarlo todo de espaldas a la experiencia está tan mutilada que a duras penas merece recibir tal nombre. No obstante, el ejemplo de la astrología debería valernos para desconfiar de todo sistema de creencias similar, desde cualquiera de las pseudociencias de turno hasta las escuelas económicas ortodoxas. Una racionalidad que se precie deberá ser humilde, consciente de sus límites y dispuesta a rectificar. Toda propuesta que no cumpla estas características, por más aparentemente racional que luzca, será solo un ejercicio sospechoso de pseudoracionalidad.
Pavlo Verde Ortega
La astrología es racional (y por eso no me gusta)
Bibliografía
MARTÍNEZ, SERGIO y HUANG, XIANG. (2015). "Introducción: hacia una filosofía de la ciencia centrada en prácticas" en Hacia una filosofía de la ciencia centrada en prácticas (eds. Sergio Martínez, Xiang Huang y Sergio F. Martínez Muñoz).
También se recomienda Crítica de la razón instrumental de Marx Horkheimer, Dialéctica de la Ilustración de este último con Theodor Adorno y el artículo "The stars down to Earth: the Los Angeles Times antrology column", también de Adorno.
Cómo citar este artículo: ORTEGA VERDE, PAVLO. (2022). La astrología es racional (y por eso no me gusta), Numinis Revista de Filosofía, Año 1, 2022, (CM5). http://www.numinisrevista.com/2022/09/la-astrologia-es-racional-y-por-eso-no.html
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