

Cuando soltar se convierte en libertad:
Entrevista a Eva Congil sobre el libro El
arte de soltar. Buda y sus discípulos
Arantxa
Serates
Universidad Francisco de Vitoria
Introducción
El arte de soltar. Buda y sus discípulos es una obra de divulgación espiritual que se adentra en las enseñanzas atribuidas a Siddhartha Gautama, el Buda histórico, y en cómo estas fueron interpretadas, transmitidas y vividas por sus discípulos. El libro explora el concepto central del «desapego» o «soltar» no como renuncia pasiva, sino como una práctica activa de liberación del sufrimiento, el apego y las expectativas. A través de relatos, reflexiones y enseñanzas clásicas del budismo temprano, la obra invita al lector a cuestionar su relación con el deseo, el control y la identidad.
De
la mano de Eva Congil, figura destacada del sector editorial español y
cofundadora en 2018, junto a Fernanda Ares, de Koan Libros, esta edición aborda
aspectos relevantes y sugerentes en torno a la idea de «soltar». A partir de
este eje, se actualiza una de las enseñanzas más humanas y universales de Buda,
invitando a reflexionar sobre esa tendencia tan propia a aferrarnos a personas,
expectativas o miedos que, lejos de sostenernos, terminan por frenar nuestro
crecimiento.
AS:
Arantxa Serantes
EC: Eva
Congil
Entrevista
AS: ¿Qué
motivó la publicación de El arte de soltar. Buda y sus discípulos en
este momento concreto?
EC: Llevamos años con la colección
Sabiduría clásica para lectores modernos, acercando a Séneca, Epicteto,
Cicerón, Platón y Ovidio al lector contemporáneo. Son ediciones que parten del
trabajo académico de Princeton University Press, pero las presentamos en
traducciones nuevas al español, sin aparato bilingüe, pensadas para leer y
aplicar a la vida diaria.
Cuando Princeton nos presentó esta antología, vimos la ocasión
de abrir la colección a Oriente con el mismo rigor. Vivimos rodeados de
mindfulness, meditación, retiros, vocabulario budista filtrado en la
conversación cotidiana. Y al mismo tiempo, muy pocas veces se accede a las
fuentes que inspiran todo eso. Este libro pone esas fuentes a disposición de
los lectores.
AS: ¿Cómo describiríais
el objetivo principal del libro?
EC: Devolverle al lector las palabras
de Buda y de quienes lo siguieron, sin la capa de interpretación occidental que
suele traer la divulgación budista. Esa relectura a veces simplifica, a veces
distorsiona: convierte enseñanzas filosóficas complejas en consejos de
bienestar. Aquí no. Queremos que el lector reciba la tradición en su forma
original: diálogos, preguntas, respuestas, comentarios filosóficos posteriores.
Y que compruebe por sí mismo qué le dicen hoy esas voces sobre la identidad que
construimos y el malestar que arrastramos. El libro ofrece la enseñanza budista
tal cual fue formulada.
AS: ¿Por qué centrarse
en la figura de Buda y sus discípulos en lugar de un enfoque más general del
budismo?
EC: Porque la enseñanza budista nace
en el diálogo. No es un sistema cerrado que Buda dictó y los demás copiaron. Es
una conversación viva entre un maestro y alguien que pregunta. Ananda pregunta
por la vacuidad del mundo y Buda responde. Un discípulo pregunta por la mente y
el maestro responde que no la hay. Toda la tradición se sostiene en ese
intercambio.
AS: ¿Por qué se ha
optado por emplear la palabra «soltar» dentro del marco del libro?
EC: «Desapego» nos sonaba a frío. Y
la enseñanza budista no propone dejar de sentir; propone vivir sin aferrarse.
«Soltar» expresa eso mejor en español contemporáneo. Es una acción concreta,
corporal: soltamos algo que tenemos en la mano, soltamos un peso, soltamos una
idea que dolía sostener. Hay movimiento, hay alivio.
También quisimos abrir la puerta más allá del lector iniciado.
Quien nunca ha leído a Buda entiende qué significa soltar. Y desde ahí puede
acercarse a conceptos más exigentes como vacuidad o no-yo, que el libro va
introduciendo.
AS: ¿Qué tipo de lector
creéis que puede conectar mejor con esta obra?
EC: Quien ya ha pasado por la puerta
de la meditación, los retiros o los textos contemporáneos sobre mindfulness, y
quiere ir a la fuente. También quien viene de los estoicos: si has leído a
Epicteto y la idea de soltar lo que no depende de ti te resonó, este libro puede
ser el siguiente paso. Aquí ya no se trata de soltar lo externo, sino la idea
misma de un yo al que aferrarse.
Y luego está el lector cansado del mandato contemporáneo de
«encuéntrate a ti mismo», «sé tu mejor versión». Para esa fatiga identitaria,
el libro tiene algo que aportar.
AS: ¿Cómo habéis
trabajado las fuentes y textos originales?
EC: Los textos están en pali,
sánscrito, tibetano y chino. Princeton nos entregó las traducciones al inglés
realizadas por Jay L. Garfield, Maria Heim y Robert H. Sharf, tres académicos
que llevan décadas trabajando con estos textos en sus lenguas originales. A
partir de ahí hicimos un trabajo riguroso de traducción.
Elaboramos un glosario completo con los términos clave.
Analizamos cómo cada tradición budista trata nociones como «yo», «persona»,
«no-yo», «vacuidad» y «mente». Preparamos un informe de apoyo para nuestro
traductor, Jacinto Pariente, con criterios claros: cuándo traducir self
por «yo», cuándo por «yo permanente», cuándo por «sí-mismo»; cuándo dejar el
término original en cursiva y cuándo castellanizarlo. Mantuvimos los
diacríticos en todas las transliteraciones (ā, ī, ū, ṃ, ś…) porque distinguen
sonidos y evitan confusiones entre términos.
Lo difícil fue equilibrar fidelidad y fluidez. Una palabra en
inglés a veces exigía una frase en español para no traicionar el sentido. Dukkha,
por ejemplo: la traducción clásica es «sufrimiento», pero reduce el concepto.
En muchos pasajes optamos por «insatisfacción» o «malestar», que reflejan mejor
esa sensación de fondo que el budismo describe.
AS: ¿Qué papel tienen
los discípulos de Buda en la narrativa del libro?
EC: Son la voz que pregunta. En los
textos del Chan, un discípulo llamado Umbral pregunta por la mente, por la
verdad, por el camino, y la respuesta no llega como sentencia, sino como
provocación que le obliga a cambiar de perspectiva. En los suttas
tempranos, Ananda insiste, vuelve a preguntar, no se conforma con la primera
respuesta.
El discípulo no es figura decorativa. Es quien hace posible la
enseñanza. Su confusión, su insistencia, su dificultad para aceptar lo que el
maestro propone, son el motor del texto. Y el lector ocupa exactamente ese
lugar: el del que pregunta y se deja cuestionar.
AS: ¿Consideráis que
tiene una intención religiosa, filosófica o más bien práctica?
EC: Las tres dimensiones conviven,
pero la práctica las atraviesa todas. Buda no propuso una religión en el
sentido en que entendemos hoy esa palabra; propuso un método para aliviar el
sufrimiento. La parte filosófica está, sobre todo en la sección dedicada a
Nagarjuna, Chandrakirti y Tsongkhapa: hay rigor lógico y debate real. La parte
religiosa también, en cuanto a tradición y comunidad. Pero el corazón del libro
es práctico. Examinar la propia experiencia, comprobar si hay un yo permanente,
soltar lo que la mente fabrica.
AS: ¿Qué diferencia a
este libro de otras obras sobre Buda que ya existen en el sector editorial?
EC: La mayoría de los libros sobre
Buda en castellano son interpretaciones de autores contemporáneos; aquí lo que
hay son las palabras atribuidas a Buda, los comentarios filosóficos posteriores
y los diálogos del Chan, en su forma original.
A eso se suma la curaduría. Garfield, Heim y Sharf llevan
décadas estudiando estos textos en sus lenguas originales. Su selección no es
ecléctica ni de divulgación: es filosofía budista con criterio académico
riguroso.
Y el rigor terminológico que aplicamos en la edición española.
Hicimos lo mismo que hacemos con Séneca o con Platón. Tratamos a Buda con la
seriedad que dedicamos a la filosofía clásica occidental, sin convertirlo en
literatura de autoayuda.
AS: Si el lector solo
pudiera quedarse con una idea del libro, ¿cuál debería ser?
EC: Que ese «yo» que pasamos la vida
defendiendo no es una entidad fija. Es un proceso que cambia todo el tiempo.
Soltar esa idea no significa desaparecer. Significa dejar de cargar con las
identidades rígidas, las expectativas inflexibles, la necesidad de control. El
desapego no es frialdad. Es experimentar la vida sin aferrarnos a ella. Cuando
soltamos el yo, despertamos a la naturaleza cambiante de la realidad y nos
liberamos de la ansiedad, del miedo y del odio.
Para Buda, eso es liberación. Leído hoy, suena a alivio.
Cómo citar este artículo: SERANTES, ARANTXA. (2026). Cuando soltar se convierte en libertad: Entrevista a Eva Congil sobre el libro El arte de soltar. Buda y sus discípulos. Numinis Revista de Filosofía, Época I, Año 4, (EN10). ISSN ed. electrónica: 2952-4125. https://www.numinisrevista.com/2026/05/Cuando-soltar-se-convierte-en-libertad-Entrevista-a-Eva-Congil.html




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