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La poesía cumplida

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La poesía cumplida

John Keats murió joven. Veinticinco años tenía. ¿Cumplió su sueño de poeta?  ¡Quién sabe! De él habla mucho, aunque no tanto como de Homero, otro poeta español. Nació en Murcia y ahí ha cumplido su sueño durante ya más de setentaicinco años. Su nombre: Eloy Sánchez Rosillo. Creo que de él supe por algún texto que sobre Eloy escribiera Andrés Trapiello. De eso hará algunos años. No sabría precisar cuántos. Quizás ocho, quizás cuatro.  ¡Qué importa el tiempo! «El tiempo no te quita; sino que te da», eso lo dice Sánchez Rosillo en El sueño cumplido. Casi de su misma quinta es otro poeta cuya poesía completa sí he leído: Miguel d’Ors. Miguel es un año mayor que Eloy. De Miguel, como he dicho, he leído todos sus poemas; de Eloy, no. Y es curioso, porque precisamente el primer libro que he leído de Eloy Sánchez Rosillo no es un poemario, aunque sí verse de poesía y albergue algún que otro poema. 

El sueño cumplido se divide en tres partes: la primera formada por escritos sobre poesía —su poesía— de Sánchez Rosillo; la segunda es un intermedio poético con poemas suyos que hablan de poesía y poetas; la tercera reúne un conjunto de trece entrevistas que le han ido haciendo en distintos momentos y situaciones de su vida. El sueño cumplido es una suerte de amanosa poética. Resulta paradójico que la primera aproximación al poeta haya sido a través de su prosa. Una prosa sencilla y clara que tiene carnalidad, sensualidad. Su voz se ha forjado con «una mezcla indiscriminada de todo lo que ha leído y de cuanto ha vivido, ya que no todo está ni mucho menos en los libros». No fue este, sin embargo, el primer libro suyo que cayó en mis manos. Hace tres años, anduve detrás de su último poemario La rama verde. Durante este tiempo lo he tenido varias veces en mis manos, y otras tantas estuve a punto de comprarlo. No lo hice, al menos para mí, aunque sí que lo he regalado. Ya sabemos que los libros tienen un destino incierto y que le llegan al lector a la sazón. Dicen que es muy bueno. Creo que llevan razón quienes eso dicen. Algún poema suelto al hojearlo sí he leído.

Dice Eloy Sánchez Rosillo, que «basta y sobra la vida de un hombre para conocer a los poetas imprescindibles de todo tiempo y lugar». Creo que él bien puede ser uno de ellos. También lo es José Mateos, el poeta jerezano que tan admirablemente cantó La hora del lobo. Son amigos, Eloy y José. Probablemente sin el amable empeño y tenacidad de José, Eloy nunca hubiera preparado El sueño cumplido.




Después de saborear su prosa, era menester libar su poesía. Así que adquirí Las cosas como fueron, el compendio de su poesía completa, desde 1974 hasta 2017, que la editorial Tusquets publicó en 2018. Ahí se recogen diez poemarios y tres poemas inéditos: Maneras de estar solo (1974-1977), Paginas de un diario (1977-1980), Elegías (1980-1983), Autorretratos (1984-1988), La vida (1989-1995), La certeza (1996-2004), Oír la luz (2005-2007), Sueño del origen (2007-2009), Antes del nombre (2009-2011), Quién lo diría (2011-2014) y Tres poemas nuevos (2015-2017).

Ya di cuenta de Maneras de estar solo, el poemario por el que obtuvo el Premio Adonais en 1977, y de Páginas de un diario. A Eloy Sánchez Rosillo, el poeta, lo voy leyendo cronológicamente, sin prisas. ¡Cómo leer apresuradamente cuarentaitantos años de poesía vital! No, al poeta hay que leerlo con serenidad para traspasar la corteza de las cosas y de los hechos, para alcanzar a ver los sutiles hilos que entraman los infinitos puntos de unión entre la realidad y los aconteceres del mundo. Si el poeta oye y comprende, el lector debe escuchar y discernir; si el poeta con sus palabras da voz a la realidad y propicia su manifestación, el lector ha de gozarla despaciosamente en esa recreación que es la lectura: belleza y verdad, como apuntó Keats.

«A mí me interesa la poesía verdadera sin más, tanto si es de un muchacho como si viene de un adulto o de un poeta entrado en años. El poeta joven o muy joven (excepto en contadísimos casos) es promesa, y la poesía es cumplimiento», escribía Eloy Sanchez Rosillo en El sueño cumplido. Su prosa es sencilla y clara, ya lo dije. También lo es su poesía: nada de latiniparla. Leyendo sus poemas, uno toma consciencia de la riqueza auténtica de quien mira en profundidad y se despoja de lo accesorio.

 

AY, árbol del vivir,

árbol de la ilusión y de los desengaños,

de las revelaciones.

Cuando te agita el viento de la edad,

las hojas secas caen.

Pero en la rama aún verde de la infancia

—la que está más arriba, la que en la luz se mueve—

canta el jilguero.


Algún día le llegará el turno a La rama verde. Vendrá a mí como llegaron El sueño cumplido y Las cosas como fueron. Hasta que llegue ese día, declaro aquí que Eloy Sánchez Rosillo puede sentir la dicha y el orgullo de haber entregado su vida entera a un afán tan alto como es la poesía, de volverse él mismo rama verde de la que brotan belleza y verdad, la encarnación de la poesía cumplida.

 

Michael Thallium

La poesía cumplida

 

Cómo citar este artículo: THALLIUM, MICHAEL. (2023). La poesía cumplidaNuminis Revista de FilosofíaÉpoca I, Año 2, (CV38). ISSN ed. electrónica: 2952-4105. https://www.numinisrevista.com/2023/12/la-poesia-cumplida.html

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