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El cuarto poder — Valentín González Pérez

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El cuarto poder

Acabamos el año y durante este tiempo de vacaciones navideñas aumenta el tiempo que pasamos ante la televisión. Gran protagonismo tienen en este ámbito los medios de comunicación, conocidos también como el cuarto poder, que se constituyen como los verdaderos «influencers» de nuestra sociedad. Es necesario tener ante la información que recibimos de los medios un sentido crítico e intentar hacernos una visión global y lo más objetiva posible de la noticia que se nos da. Hay una frase que leí en las redes sociales que decía lo siguiente y es una clara advertencia para no creernos todo lo que se nos dice: «Antes de creerte lo que pone la prensa, entérate de quién paga la tinta». Es claro que en España (como en cualquier otra parte del mundo) los medios se deben a quienes los financian, las líneas editoriales entran dentro de esta cuestión, y lo preocupante de todo esto es la cuestión de la verdad y lo verosímil. Entiendo por verdad la adecuación de la cosa (noticia) con la realidad y lo verosímil con aquello que tiene apariencia de verdad. Hay que andar con cuidado y saber distinguir estas dos realidades para no formar parte del «hombre masa» orteguiano. Siguiendo esta línea quisiera hacer una breve reflexión sobre el cuarto poder.

Los medios de comunicación se consideran actualmente como «el cuarto poder» consistente en vigilar y hacer de contrapeso en nombre de la sociedad civil frente a los abusos del poder. La democracia es garante de que tanto la prensa como la sociedad misma, aplicada a ambas tal adjetivo, sean verdaderas. La prensa lleva a la sociedad los temas para la reflexión, el debate público, el compartir ideas y opiniones dispares llevando el protagonismo a la sociedad. Hasta hace pocos años a muy poca gente le interesaba la política, se desentendían de ella y estos temas no tenían mucho alcance mediático, pero hoy en día proliferan los programas de televisión en los que se tratan temas políticos de actualidad y ocupan gran parte del horario nocturno.

El periodismo era considerado hasta hace poco tiempo como una fuente de autoridad, lo que aparecía en los periódicos y en la televisión era considerado como cuestión de peso: lo ha dicho la tele. Sin embargo, pese a la labor que juega en la democracia, también hay que ser consciente de que el cumplimiento de esta labor puede no ser plenamente objetiva, ya que los medios pueden, y están de hecho, controlados por ideologías, por los poderes económicos, políticos y comerciales. La independencia de los medios de comunicación no existe como tal.

Un hecho curioso se da en la actualidad con la aparición de la tecnología que produce una devaluación en todos los sentidos de los medios tradicionales. El reto tecnológico trae consigo un suministro de noticias para la ciudadanía tan grande, marcado por la celeridad en su consumo y por una dudosa fiabilidad de las fuentes. Así mismo, ya no se necesita un periódico o una televisión para difundir noticias. Ahora cualquier ciudadano puede convertirse en periodista creando un pseudoperiodismo y haciendo competencia a los medios tradicionales. No obstante, quienes esto hacen suelen carecer de rigor, veracidad, en fin, profesionalidad, por lo que un medio así no es merecedor de confianza.

Al vaciarse de un sentido de lo que hacía virtuoso al periodismo se da el contraperiodismo, que no es otra cosa que apostar por la venta de información a costa de un código deontológico; ya no se busca la excelencia sino el vender más a toda costa, con lo que hace complicado informarse con seriedad y confianza. La sociedad post-mediática influye también en el hecho de que el periodismo sea post-factual, ocurre algo de lo que se informa al momento, pero sin mayor incidencia que la de informar sin formar. Para volver a alcanzar la excelencia y dejar de lado un periodismo ideológico y vacío, es importante que la labor informativa vuelva a ser algo que se construya en democracia, resultado de un hacer colectivo y no de unos pocos con poder.

Mientras tanto, y también cuando esto se consiga, hay que educar para que la persona pueda tener un sentido crítico ante lo que recibe de fuera y pueda formarse una opinión lo más objetiva posible. Quisiera acabar deseándole un feliz año nuevo a toda persona que apoya con su lectura a este espacio de reflexión filosófica en el que se ha constituido Numinis.


El cuarto poder

Valentín González Pérez

 

Cómo citar este artículo: GONZÁLEZ PÉREZ, VALENTÍN. (2022). El cuarto poder. Numinis Revista de Filosofía, Año 1, 2022, (CS18). https://www.numinisrevista.com/2022/12/el-cuarto-poder.html

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