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¡Dios salve al símbolo!

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 ¡Dios salve al símbolo!

¡El Puente de Londres ha caído! Con esta sentencia transmitió el secretario privado de la reina Isabel II la noticia de su muerte a la primera ministra. Luego la noticia se trasladó por los reinos de la Commonwealth y la Mancomunidad de Naciones y desde ahí al mundo entero. Es significativo el uso del concepto "puente" para referirse a la reina, pues la función de puente es la de servir de unión a aquellos lados que están separados entre sí. En el caso de la monarquía inglesa, este puente unía a varios pueblos en una identidad común, pero también en una misma fe. Recordemos que los monarcas ingleses aúnan en sí el poder terrenal, ciertamente que llevado a la mínima expresión, y el espiritual, puesto que con la separación producida por Enrique VIII respecto de la Iglesia de Roma, el monarca es también cabeza de la Iglesia anglicana. El monarca, en este caso la reina Isabel II, se convertía en un símbolo para su pueblo.

Este puente entre el pueblo y su reina fue construido mediante un elemento que hoy parece haber desaparecido entre las sociedades que se consideran “modernas”: el símbolo. Mediante el símbolo se construye una identidad que aglutina a quienes, a pesar de estar separados en la diáspora o reunidos en catacumbas, los une en comunidad. El símbolo se vuelve atractivo porque habla de identidad y permanencia en medio de un ambiente social y cultural líquido, cambiante a gran velocidad y que tiene su propio intento de símbolo en la moda. La moda aglutina por poco tiempo a personas ávidas de comunidad, pero desaparece en cuanto se debilita ese criterio dado por la presión social del momento. 

Durante estos días de funeral y hasta que llegue la coronación del rey Carlos III, veremos mucho simbolismo representado a través de los ritos, que tienen que cumplirse delicada y respetuosamente para que sean eficaces. Los rituales son importantes porque, como nos cuenta Byung-Chul Han, «transmiten y representan aquellos valores y órdenes que mantienen cohesionada una comunidad. Generan una comunidad sin comunicación, mientras que lo que predomina hoy es una comunicación sin comunidad».Los rituales producen una transformación en el mundo, una nueva forma de estar en la realidad, pues construimos un hogar que podemos habitar con comodidad, hacerlo cercano y amigable. 

El símbolo expresado a través del ritual es un elemento cohesionador de una sociedad, pero para que esta cohesión exista se debe respetar y hasta venerar el símbolo. No respetar el ritual simbólico produce rechazo y desunión. Basta ver en estos días la crítica que ha ocasionado el rey Carlos III con el tintero y los bolígrafos. Sus gestos no protocolarios y ademanes violentos han ocasionado críticas sobre si puede ser un buen rey. Esta falta de delicadeza ha sido mal vista y, cuando se ha dado cuenta de lo que ha provocado, ha empezado a cuidar estos detalles. Ya lleva un bolígrafo propio, por si las moscas. El ritual está lleno de detalles simbólicos que hay que cuidar, pues se dice que quien es fiel en las cosas pequeñas, será fiel en las cosas grandes. ¡Vaya importancia la del símbolo!

Ante el símbolo nadie pasa indiferente. Pienso que se puede afirmar que la persona es un animal simbólico porque es social. Para construir comunidades firmes, se hace necesario aglutinarse alrededor de elementos simbólicos, personas, ideas o cosas, en fin, cualquier construcción social-personal. Esto está a la orden del día en la vida social, religiosa y política y no es cosa del pasado. Los adolescentes tienen símbolos de éxito en personas como Rosalía, las personas comprometidas con la política tienen sus referencias simbólicas, endiosadas muchas veces, en sus amados líderes, sean de derechas o izquierdas, y a las personas religiosas les pasa lo mismo con sus líderes religiosos. Hoy los rituales simbólicos no son tan cuidados ni respetados como puede pasar en Inglaterra, pero siguen sirviendo para transformar la intemperie del mundo en algo más hogareño y cercano. Ante un referéndum para elegir una vida vivida a la intemperie o una vida como estar en casa, creo que el resultado general es obvio.


 Valentín González Pérez

¡Dios salve al símbolo!



1.  BYUNG-CHUL, H. (2020) La desaparición de los rituales. Herder, p 11.


Cómo citar este artículo: GONZÁLEZ PÉREZ, VALENTÍN. (2022). ¡Dios salve al símbolo! Numinis Revista de Filosofía, Año 1, 2022, (CS4). http://www.numinisrevista.com/2022/09/dios-salve-al-simbolo.html

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