

Una pregunta imposible:
¿Estamos preparados para
convertirnos en una especie multiplanetaria?
La fuerza de la imaginación
Imagina por un momento que estamos en el año 2035. En
estos momentos, tres de las superpotencias mundiales —Estados Unidos, Rusia y
China— han conseguido enviar misiones tripuladas a Marte y se encuentran en
pleno desarrollo de un asentamiento humano en el planeta rojo. Con el paso de
los años, no solo lo consiguen, sino que otros países como España, India y
Japón, entre otros, se unen a la expedición interplanetaria y, a finales de
2040, se ha consolidado un asentamiento humano en el planeta rojo.
Imagina ahora que, llegados a 2060, los primeros humanos
nacidos en Marte ya tienen entre 20 y 25 años. Esos humanos, al igual que sus
padres, han sido modificados genéticamente para poder sobrevivir a las
condiciones extremas del planeta, como la baja gravedad, la atmósfera
irrespirable, la radiación cósmica y solar, las temperaturas extremas, el
aislamiento, la escasez de recursos, etc. Sin embargo, existe una diferencia
entre los primeros humanos llegados a Marte y los primeros humanos nacidos en
él. Dicha diferencia radica en que los padres han sido modificados
genéticamente una vez nacidos y los hijos han nacido ya con dicha modificación
en el genoma humano. Esto es lo que se conoce como una modificación genética en
la línea germinal, donde, a diferencia de la modificación en la línea somática,
dicha modificación se transmite a la descendencia.
El último ejercicio de imaginación consiste en concebir
por un momento cuándo esos nacidos en Marte —los primeros nativos marcianos—
tengan sus hijos, nietos de los humanos que una vez vivieron en la Tierra.
Bien, nos encontramos ahora aproximadamente en el año 2080, cuando posiblemente
esos nietos de humanos tengan alrededor de 20 años. Cuarenta y cinco años han
pasado ya desde que el ser humano consiguió salir de su huevo cósmico y llevar
a cabo con gran éxito el primer asentamiento en el planeta marciano, en el cual
conviven tres generaciones: abuelos, padres y nietos.
En un momento dado, por un capricho del destino, algunos
de esos nietos solicitan trasladarse a la Tierra, ya que consideran que, al
pertenecer a la especie humana, su lugar está en el planeta donde habitan sus
«congéneres». Varios años más tarde, a sus 25 años, veinte de esos marcianos
consiguen viajar a la Tierra y asentarse en nuestro planeta. Sin embargo, en la
sociedad terrestre empieza a emerger una sensación de rechazo y hostilidad
hacia los marcianos, ya que, aunque esas personas tienen una apariencia humana,
sus capacidades, su manera de hablar, de comportarse y de concebir el mundo son
completamente diferentes a las de los habitantes de la Tierra, y son
considerados como un peligro para la humanidad. Tras un fuerte conflicto
social, ético y político, finalmente los marcianos son devueltos a su planeta
natal y, con ello, se inicia una nueva era de vida interplanetaria.
De la imaginación a la realidad
Como habrás podido comprobar, este escenario imaginado,
que corresponde a eso que en filosofía llamamos experimento mental, no difiere
en absoluto de acontecimientos que hoy en día suceden en la Tierra. Esos
marcianos extraditados quizás no guarden mucha diferencia con los senegaleses,
los marroquíes o los guineanos, entre otros, que constantemente llegan a
Canarias huyendo de sus países de origen. Tampoco con los hispanoamericanos que
llegan en masa a España, muchos de ellos nietos o bisnietos de españoles que en
su momento migraron al continente americano. En cualquier caso, no es la forma
en la que los flujos migratorios se llevan a cabo lo que ahora nos interesa,
bien sean oficiales o no, sino que lo importante para el objeto de este texto
es la dimensión bioética que está detrás de la condición humana.
Por ello, resulta imposible responder a la pregunta de si
estamos preparados para convertirnos en una especie multiplanetaria, toda vez
que aún no hemos resuelto cómo vivir y convivir en nuestro planeta Tierra. Sin
embargo, la nueva etapa de la exploración espacial que actualmente se está
llevando a cabo nos permite reflexionar sobre el estado actual de nuestra
sociedad. Una sociedad atravesada por lo digital y por la imagen, donde las
relaciones humanas tienden a impostarse y la dimensión ética de lo humano,
aspecto intrínseco a nuestra especie, se tambalea con el auge de la
inteligencia artificial.
De este modo, si queremos salir al espacio y habitar
otros planetas, lo primero que debemos preguntarnos antes de iniciar este nuevo
viaje es algo tan antiguo, y a la vez, tan actual como la filosofía misma.
Dicha pregunta es la siguiente: ¿quiénes somos? Tras una primera aproximación a
esta pregunta, podemos tratar de responder a otras tantas. La siguiente podría
ser: ¿hacia dónde queremos ir? Y otra: ¿cuál es nuestra expectativa de futuro
en una sociedad tecnológica y multiplanetaria?
Asimismo, dado que el ser humano es un ser social por
naturaleza y no es objeto de esta columna la reflexión sobre la individualidad
ni la construcción subjetiva del mundo, ese quiénes somos va acompañado
necesariamente por la reflexión respecto a cómo queremos vivir. Ese hacia dónde
queremos ir va acompañado necesariamente de la reflexión respecto a cómo
queremos convivir, no solo con nuestra especie humana, sino con el resto de
formas de vida y con el entorno. Finalmente, la perspectiva sobre nuestro
futuro incierto va acompañada de una reflexión sobre cómo queremos aprender y
sostener nuestras sociedades en un mundo en el que el valor de lo individual y
lo personal parece ser más importante que lo colectivo y lo social. Una
sociedad donde acumular riqueza es mejor considerado que compartirla o
distribuirla. Es por ello que la exploración espacial y todo lo que de ello se
deriva no es solo un problema técnico ni científico, sino, sobre todo,
bioético.
Ayoze González Padilla
Una pregunta imposible: ¿Estamos preparados para
convertirnos en una especie multiplanetaria?
Cómo
citar este artículo:
GONZÁLEZ PADILLA, AYOZE. (2026). Una
pregunta imposible: ¿Estamos preparados para convertirnos en una especie
multiplanetaria? Numinis Revista de
Filosofía, Época I, Año 4,
(CL2). ISSN ed. electrónica: 2952-4105.




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