

Una inútil pluma japonesa
De lo inútil y su utilidad ya escribió hace años el profesor Nuccio Ordine. Todo un manifiesto que apareció en Italia en septiembre de 2013 y apenas dos meses más tarde en España. Dada la velocidad a la que vivimos en el segundo cuarto del siglo XXI, 2013 nos parece ya un año muy lejano, pero Ordine no fue el primero en escribir sobre la utilidad de lo inútil. Abraham Flexner lo hizo en Estados Unidos más de diez septenios antes, allá por el año 1939, cuando en España terminaba una guerra civil cruenta y en Europa comenzaba la segunda parte de la Gran Guerra. Flexner abogaba por la utilidad del conocimiento inútil. Necesitamos, parece ser, lo inútil tanto como las funciones esenciales para vivir. Necesidad de música se titula un libro de George Steiner que solo puede encontrarse en español; lo tradujo en 2019 el mexicano Rafael Vargas Escalante.
Ordine murió de un ictus a los 64 años en 2023; Flexner a los 92, en 1959, y Steiner a los 90, en 2020. Tres intelectuales que se dedicaron a la docencia; tres defensores de lo inútil. Pero no quería hoy escribir de ellos, no. Esta es la escena realmente: una mesa, un ordenador portátil sobre un atril de plástico para evitar el síndrome del túnel carpiano en las manos y que el portátil se caliente más de la cuenta, tres libros apilados —La música de Friedrich Herzfeld, y dos tomos de Historia de la música occidental de Donald Jay Grout—, tres cuadernos para escribir, tres plumas, una botella azul con agua dentro, un cable y un cargador de cámara fotográfica, el libro abierto de Necesidad de música, un teléfono móvil, una bolsa pequeña de papel, una carpeta de plástico con documentos dentro, debajo de ella asoma un libro de Vicente Salas Viú con momentos decisivos de la música —Salas Viú es el mismo que en 1938 escribiera Diario de guerra de un soldado—, en la esquina opuesta de la mesa, por debajo de los cuadernos, asoma Música, sentimiento y poder de Eustaquio Barjau; dos pares de gafas —uno para ver de cerca, otro para ver de lejos—, una bolsa de tela, un posavasos, un tique de compra… Da la impresión de que en esta mesa blanca impera el desorden. El desorden resulta inútil.
Es tarde. La noche se posó en Madrid hace más de cinco horas; apenas si quedan siete para publicar mi columna semanal de los viernes en Numinis. Miro atrás en el tiempo y repaso el día, los días, la última semana. Hoy me levanté y ordené algún cajón. Me deshice de medicamentos caducados —los deposité en la farmacia al lado del portal de mi casa—, tiré aquello que consideré inútil. Luego acudí a la clínica de fisioterapia que tengo justo enfrente; no necesito más que cruzar el paseo. Tercera fisioterapeuta que veo en menos de tres semanas —me estoy quedando sin blanca y el dolor en las piernas me impide caminar con normalidad: cojo y sin un chavo—. Resulta que esta conoce a Samuel Jiménez Jiménez, uno de los más reputados especialistas en la técnica Bobath en el mundo. A Samuel lo conozco desde que él era pequeñito. Su hermano y yo somos amigos desde hace más de cuarenta años. La fisioterapeuta me hace unas punciones secas para estimular algunos músculos y favorecer la desinformación de algún que otro tendón. Salgo de la clínica y me voy a casa de Inés Fernández Arias. Grabamos un vídeo y me invita a comer un puré muy rico y un par de filetes de pavo. Así no engordo. Inés me cuida; parece mi madre. Le digo que tengo que salir pitando, que he quedado con Juanjo Colomer para tomar café en el Federal de la plaza del Conde de Barajas y que no llego a tiempo. Juanjo es compositor. ¡Otro que sabe de cosas inútiles! Tomamos café y, al rato, se nos une Ayoze González Padilla. ¡Otro que tal baila!, quiero decir que también sabe de lo inútil: está haciendo una tesis doctoral en el CSIC sobre bioética del espacio y colecciona cosas raras: marionetas, películas cutres, libros… Después de hablar de lo humano y lo divino sin llegar a ninguna conclusión, les hago una pequeña confesión: se me ha metido en la cabeza comprarme una pluma. ¡La enésima pluma! Una inutilidad absurda; no me hace falta. Negociamos. Al final Juanjo se marcha a su casa para quizás seguir plasmando en partituras la música que le bulle en la cabeza; Ayoze y yo emprendemos el camino hacia una papelería en la que venden plumas, cerca del Templo de Debod. Llegamos. Converso con el dueño de la papelería y compro una Platinum Procyon de acero anodizado y color achampanado. Procyón es la estrella más brillante de la constelación Canis Minor…
¡Necesidad de plumas! Salgo de la tienda con remordimientos por el innecesario dispendio. «¡Hala, ya soy más pobre!», digo en voz alta con pesar; «O más rico», me responde Ayoze tratando de infundir un irónico consuelo que ambos sabemos inútil. De la papelería y tras el refrigerio de un par de cervezas, terminamos en la catedral de la Almudena. Ayoze quiere escuchar misa en la catedral de Madrid. Nunca lo ha hecho. Ayoze es un tinerfeño en la capital del España, y ejerce de insular en la península. Allá que nos metemos: dos ateos o dos agnósticos o un ateo y un agnóstico —¡qué más da!— escuchando misa y siguiendo la liturgia. Oficia el obispo de Córdoba junto con otros tres obispos más. Celebran los cincuenta años de no sé qué de una Pastoral de la Salud. Llega el rito de la comunión y comulgamos. ¡Ni me acuerdo de la última vez que comulgué! Termina la misa y vamos saliendo. Antes pasamos rodeando el altar mayor y se me antoja una vista magnífica. Las puertas de la entrada principal están abiertas y al fondo se ve el Palacio Real. Esa escena la corona el órgano que permanece callado. Me detengo un minuto a contemplar ese momento. Salimos. La cripta está cerrada ya. Nos despedimos y cada mochuelo a su olivo.
Me queda el absurdo consuelo —ahora sentado al ordenador sobre esta mesa blanca y desordenada donde concluyo esta columna a altas horas de la madrugada— de haber tenido conmigo en la catedral una inútil pluma japonesa.
Michael Thallium
Una inútil pluma japonesa
Cómo citar este artículo: THALLIUM, MICHAEL. (2026). Una inútil pluma japonesa. Numinis Revista de Filosofía, Época I, Año 4, (CV183). ISSN ed. electrónica: 2952-4105. https://www.numinisrevista.com/2026/09/una-inutil-pluma-japonesa.html




Esta revista está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional
























.png)

No hay comentarios:
Publicar un comentario