La filosofía del despertar
Ayoze González Padilla
Instituto de Filosofía CSIC-UMU
Hoy me propongo comenzar este texto intentando realizar
un ejercicio filosófico que parte de pensar una frase.
«Tarde o temprano siempre hay que despertar».
Esta frase que toma forma de insignia ha formado parte de
mi manera de entender la realidad en la medida en la que, inmerso en un mundo
de fácil desconexión con el momento presente, puede ser utilizada como una
forma de empezar de nuevo, es decir, como una forma de ser consciente para
discernir esos momentos de «nublamiento», haciéndote responsable de ti mismo,
trayendo a un ámbito sólido aquello que está en juego.
«Tarde o temprano siempre hay que despertar» significa un
instante en el que te haces consciente de aquello que, de alguna manera habías
postergado en el tiempo, y que, no estando presente de una manera constante en
tu discurrir, se había implantado en tu subconsciente como una cadena
intermitente que te ancla hacia aquello que no quieres destapar.
Todos tenemos un momento en nuestra vida que podríamos
identificar como un punto y aparte, un momento de inflexión donde, ya sea para
bien o para mal, te desprendes de aquello que te atormenta e inicias algo
nuevo.
Esta es precisamente la intención de este texto, aportar
sangre nueva a una filosofía contaminada por una «vampirización» que se muestra
fuera de tiempo, fuera de este mundo. Se trata de hacer un ejercicio de
ventilación, quedándonos con aquello que nos aporta e incinerando aquello que
nos ancla. Aunque, como conocimiento del pasado, como reliquias de la humanidad
en manos de coleccionista, o como piezas museísticas, no hay que extinguir de
forma permanente las inutilidades filosóficas. Simplemente se trata de hacer
una copia de seguridad, seguida de un punto y aparte que de paso a algo nuevo.
No debemos olvidar que somos historia, y toda historia olvidada nos condena a
tropezar con los mismos errores del pasado.
Cuando comencé mis estudios de filosofía en la
universidad, especialmente en los dos primeros años, la forma más recurrente en
la que los profesores comenzaban sus asignaturas era realizando una falsa
crítica a la filosofía, es decir, sacaban a relucir la inutilidad de la
filosofía, diciéndose lo que ya todos sabemos que se dice (que la filosofía no
sirve para nada), para posteriormente hacer un giro acrobático y terminar
diciendo que todo lo anterior no es real y que verdaderamente la filosofía sí
que es, no sólo beneficiosa, sino necesaria e imprescindible para las personas.
Esa denuncia constante de la filosofía hacia sí misma no
es nueva, sino que ha existido siempre. La filosofía ha necesitado desde su
nacimiento hasta nuestros días de una renovación constante y dinámica de su
puesta en escena. La filosofía es una performance que necesita renovar su obra
y elenco cada cierto tiempo. La aparición de nuevas obras sirve de avance hacia
un nuevo rehacer que transciende los límites de lo propio en una manifestación
temporal que unifica y simplifica aquello que ya fue dado.
Otto Neurath escribió una vez:
[…] somos
como navegantes que tienen que transformar su nave en pleno mar, sin jamás
poder desmantelarla en un dique de carena y reconstruirla con los mejores
materiales.
Es precisamente esa tarea la que se pretende emprender
aquí, una transformación del pensamiento, con la única salvedad de que, no se
trata únicamente de una adaptación al tiempo presente, no se pretenden
implantar recambios como cual navío viejo con la finalidad de seguir andando,
sino que es precisamente la necesidad de un despertar, la necesidad de un golpe
en la mesa que nos mueva a la transformación.
La filosofía del despertar emerge por tanto como un golpe
en la mesa, un llamamiento a la reforma y a la integración. Un gesto de
unificación y de igualdad, una amonestación hacia los despistados y un impulso
hacia los integrados. La filosofía del despertar es futuro, pasado, pero sobre
todo es presente, tiene en cuenta a ellas, a ellos, a elles, a ellxs y a
cualquier manifestación, condición, género y especie. Aspira, sin dejar de ser
crítica de sí misma, a enterrar, o al menos disipar esas introducciones en las
que, para hablar de filosofía primero se pone de manifiesto su escaso valor. Es
una filosofía que está en el mundo, es para las personas y pretende tener un
valor intrínseco y manifiesto si necesidad de falsas justificaciones. Es
tolerancia, libertad de opinión y libre expresión. Un instante que emerge de la
eternidad para ser parte de nuestro tiempo.
«Tarde o temprano siempre hay que despertar».
Una filosofía del ahora despojada de prejuicios que nos
brinda la oportunidad de pensar el presente desde el presente. Nos dirigimos
por tanto hacia una nueva filosofía del despertar que nos abre camino hacia
nuevas formas de estar y ser en el mundo.
Cómo citar este artículo: GONZÁLEZ PADILLA, AYOZE. (2023). La filosofía del despertar. En GONZÁLEZ PADILLA, AYOZE (narrador). Pensando Juntos: Un viaje por la filosofía, la música y el arte en la unicidad de lo múltiple. Vol. 1. Universidad Autónoma de Madrid/Lulaya Ediciones. https://www.numinisrevista.com/p/pensando-juntos.html

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