

La reina de todos los días
Escribir
sobre la mujer es un verdadero desafío a diferencia de cuando se escribe sobre el
hombre. Dado que la mujer es un ser tan completo que ni las palabras podrían sostener
esa completitud que solo ella puede albergar. Está escrito que la reina del
mediodía visitó al rey Salomón porque este era famoso por su sabiduría e
inteligencia, evidentemente ella quedó encantada dado que todo lo que había
oído era verdad, pero ahí no queda todo, sino que mientras ella admiraba esos
aspectos del rey, este quedó cautivado no solo por la belleza de la reina, sino
por el interior de aquella mujer que había viajado grandes distancias para
conocerlo. Bajo esta razón, el rey Salomón le escribió los versos del cantar de
los cantares, refiriéndose al amor que la reina había despertado en el corazón
del rey, donde él era el amado y ella era su amada, él salía al encuentro de aquella
mujer que había cautivado desde el corazón y ella se envolvía en los mantos de
su amado.
Cabe
resaltar que, la reina era una mujer muy inteligente, por ello al oír sobre la sabiduría
del rey Salomón, ella quiso comprobarlo con sus propios ojos la veracidad de
tal información. Pero algunos podrán preguntarse, ¿Qué tiene que ver esta historia
con el desafío de escribir sobre la mujer? Pues tiene mucho. La mujer es un tremendo
misterio, pero ese misterio siempre está dispuesto a revelarse en el momento
indicado. Jamás se debe forzar a una mujer, porque a una mujer se le respeta en
su esencia, su presencia y en su ausencia. La mujer es intuitiva frente al hombre,
ella conoce lo que pasa antes de saber lo que está sucediendo, porque tiene los
sentidos interiores más desarrollados que el hombre. Conoce el corazón en su
profundidad y no hay secretos que se le pueda escapar, sabe muy bien lo que
quiere, puesto que busca esa complementación idónea para su corazón. Sin embargo,
la sociedad actual ha enseñado a las nuevas generaciones que la mujer es comercial,
pero cometen una grave equivocación, el ser de la mujer no se negocia y mucho
menos se banaliza o reduce a un simple objeto, porque ella lleva dentro de si
la posibilidad de alumbrar una nueva vida, algo que los hombres no podemos
hacer jamás, aunque la ciencia siempre tratará de sacarle la vuelta al
verdadero origen de nuestro ser, pero eso es otra historia.
Ahora
bien, a la mujer no se le puede cosificar, porque ella no está por debajo de nada
ni de nadie, está siempre a la misma altura que el hombre, y me atrevería a
decir que está por encima de nuestra propia condición. Celebrar el día de la mujer
está bien, pero no solo debe limitarse a un solo día, por el contrario, todos
los días debería rendirse homenaje a la mujer, porque ella es todo lo que el
hombre no podrá ser. La mujer es la reina de todos los días. En nuestra vida,
los hombres nos cruzamos con muchas mujeres, pero en medio de tanto gentío,
solo una nos marca el ser, porque donde existe distancia o años, esto queda reducido
ante trascendentalidad de haber encontrado por casualidad o destino a aquella
que le ha cambiado la vida, aunque ella no lo sepa o no lo haya notado. La mujer
es un bello poema que se escribe desde todo el firmamento, no existe comparación,
porque es única como el astro que rige la noche y como todo aquello merece
nuestro más sincero amor frente a tanta falsedad que nos presentan los medios
masivos de información. Dichosa la mujer que puede reconocer toda su valía en
aquel hombre que la ama (en secreto), la respeta y siempre busca lo mejor para ella. Feliz día
de la mujer.
Vladimir Sosa
Sánchez
La reina de todos los días




Esta revista está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional























.png)

No hay comentarios:
Publicar un comentario