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¿El multipartidismo era esto?

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¿El multipartidismo era esto?

Tras los resultados de las últimas elecciones, uno no puede sino observar el panorama con cierta desolación. Y en estas circunstancias solo puedo murmurar «¿El multipartidismo era esto?». Para entender a lo que me refiero, hace falta remontarse hasta principios del milenio, cuando PP y PSOE se repartían el poder según el turno de las elecciones, con la connivencia o no de los partidos regionales o nacionalistas. Podían gobernar uno u otro, pero los gobiernos eran sumamente estables.

Ya en aquel entonces se clamaba al cielo por la existencia de dicho bipartidismo, como si se tratara de un sistema turnista cuidadosamente planeado como el aquél de la Restauración con Alfonso XII, en el que el voto importaba poco y los cambios de gobierno se planeaban de antemano entre los dos partidos. Además, había más moderación y consenso entre ambos partidos, PP y PSOE tenían mucho en común (y aún hoy en día muchas de sus propuestas son parecidas) las ideas que permeaban el régimen de transición eran aceptadas de base por ambos.

Con la entrada de Podemos y Ciudadanos en el congreso, muchos celebraron lo que se veía como el fin del bipartidismo. Es innegable que el que haya más opciones por las que votar es algo bueno, nos ofrece una mayor representatividad y libertad de escoger, pero ello viene aparejado de una mayor inestabilidad política. Cuantos más partidos y más atomizada esté la política de un país, más inestable y volátil se vuelve la gobernabilidad del mismo. Tras la debacle de Ciudadanos y la absorción de los restos de Podemos en Sumar, al final solo han quedado las opciones más «extremas» aparte de PP, PSOE y los nacionalistas de distinto signo.

     Otro elemento que contribuye a la debilidad del gobierno ha sido la propia irrupción de Pedro Sánchez. La moción de censura exitosa en aquel aciago 1 de junio de 2018 introdujo una idea venenosa en la política: uno puede gobernar el país sin importar si ha ganado o perdido las elecciones, siempre y cuando los números cuadren. Esto se refiere más al presente que al pasado, pero dicha moción es la semilla que ahora propicia que el partido rojo se autodeclare como ganador y con la legitimidad de formar gobierno, a pesar de que claramente ha perdido las elecciones.

Un partido de estado es más que una mera etiqueta publicitaria o de campaña, ser un partido de estado significa anteponer la gobernabilidad, la estabilidad, los acuerdos frente a la confrontación y, en suma, el bien del país más que los intereses partidistas de turno. Solo un breve destello de partido de estado se alcanzó cuando PP y PSOE acordaron reformar la ley del «solo sí es sí». Sin embargo, la fragmentación y los radicalismos, ya sean de izquierda, derecha o nacionalistas, de nuevo amenazan la gobernabilidad del país. Y por eso repito «¿El multipartidismo era esto?».

 Detrás de todo esto, solo una idea prevalece indefinidamente: la política es el proceso en el cual se persigue, se obtiene y se intenta mantener en el tiempo el poder. Cualquier otra consideración es secundaria o incluso inútil si no contribuye a conseguir el poder. La política no va de ideas sino de poder, no va de debates sino de eslóganes, etc. Solo de esta forma se entienden muchas de las evoluciones de la política no solo en España, sino en todo el espectro occidental.

 En suma, sin importar que tipo de gobierno haya al final; una coalición «frankenstein» de la izquierda, una coalición de la derecha o incluso una repetición electoral, nada augura un futuro en el que se aborde los problemas más profundos y acuciantes del país. Los ciclos cambian, los políticos vienen y van, pero al final, como se dice en el Eclesiastés: «Nihil novum sub sole»: nada nuevo hay bajo el sol.

Sergio Cánovas

¿El multipartidismo era esto?

 

Cómo citar este artículo: CÁNOVAS, SERGIO. (2023). ¿El multipartidismo era esto? Numinis Revista de Filosofía, Época I, Año 2, (CD34). ISSN ed. electrónica: 2952-4105. https://www.numinisrevista.com/2023/08/el-multipartidismo-era-esto.html

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2 comentarios:

  1. No hay nada de aciago en que los partidos se unan y formen coaliciones aunque no hayan sido la lista más votada. Es la esencia del parlamentarismo. Pregúntaselo a María Guardiola en Extremadura o a la Ayuso de 2019, que perdió contra Gabilondo y aun así pudo gobernar con el apoyo de Ciudadanos y Vox.

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  2. Creo que tienes una visión que no concuerda con la política actual. Actualmente esta va de lograr el poder y mantenerlo a toda costa, sea arrodillándose ante las pretensiones de Marruecos, sea con la quita de la deuda catalana o con lo que venga. Lo de la lista más votada es un brindis al sol que ninguno cumplirá porque de fondo está obtener el poder como sea. Veremos a qué nos lleva tanta polarización.

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