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Apuntes sobre ingeniería genética y su relación con la bioética del espacio

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Apuntes sobre ingeniería genética y su relación con la bioética del espacio


Todo siempre tiene un comienzo

Desde los inicios del Proyecto Genoma Humano en 1990, el ser humano consiguió secuenciar el 99 % del genoma humano en el año 2003, dándose entonces por concluido dicho proyecto. Sin embargo, no fue hasta 2022 cuando se publicó por primera vez la secuencia completa del ADN, sin los vacíos que habían permanecido inaccesibles durante casi dos décadas.

Antes de haber logrado dicho hito sin precedentes en la historia de la humanidad, ya se hablaba de la mejora humana, tanto a través de la incorporación de la tecnología en el propio cuerpo como a través de la modificación genética. De hecho, podemos encontrar literatura al respecto no solo en el ámbito de la ciencia ficción, sino también en el de la ciencia. Tal es el caso del artículo «Cyborgs and Space» (1960), de Manfred E. Clynes y Nathan S. Kline, que precisamente está ligado a los inicios de la carrera espacial.

En ese texto, que fue publicado en la revista Astronautics, los autores plantean que adaptar las funciones corporales del ser humano a los ambientes extraterrestres es más lógico que tratar de recrear las condiciones ambientales terrestres en el espacio. Proponen para ello al cíborg, que consistiría en un sistema organismo-artefacto (hombre-máquina) con la finalidad de extender los controles autorregulatorios inconscientes del ser humano, permitiendo así tanto su supervivencia como su libertad en el ámbito espacial. ¿Cuáles serían algunos de esos ajustes? Podrían incluir modificaciones bioquímicas, fisiológicas y electrónicas. La finalidad sería, por tanto, posibilitar la habitabilidad del ser humano fuera de la Tierra sin necesidad de modificar las condiciones ambientales, como, por otro lado, se había propuesto realizar en Marte.

Dichas modificaciones se realizarían en la línea somática del ADN humano, que es aquella que no se transmite a la descendencia, además de mediante la incorporación de tecnología en el propio cuerpo. Normalmente, este tipo de modificaciones tienen un menor cuestionamiento ético, ya que operan en términos individuales y no de especie. Sin embargo, el problema mayor viene cuando dichas modificaciones se pretenden llevar a cabo en la línea germinal, ya que, al poder transmitirse a la descendencia, nos encontramos ante el caso de una modificación artificial del genoma humano de forma global, desmedida y, sobre todo, sin vuelta atrás.

 

El caso de edición genética inmoral de He Jiankui

En el ámbito científico y bioético es bien conocido el caso de edición genética inmoral del biofísico chino He Jiankui. Los hechos sucedieron en 2018, cuando He modificó genéticamente dos embriones humanos utilizando la herramienta de edición genética CRISPR-Cas9. Hasta aquí todo podría ir bien, ya que sí se permite la experimentación genética con fines de investigación hasta cierto límite. El problema radicó en que el científico fue más allá y no solo introdujo los embriones editados en el útero materno, sino que permitió que el embarazo llegara a término y nacieran dos niñas gemelas. Ambas son consideradas las primeras personas cuyo genoma fue modificado artificialmente antes de su nacimiento.

Lo que He se propuso hacer fue conseguir que ambas niñas fuesen resistentes a la infección por el VIH, eliminando para ello el gen CCR5, que codifica el receptor que emplea la mayoría de las variantes del virus del VIH para entrar en determinadas células del organismo. El caso es que el padre era portador del VIH, mientras que la madre no estaba infectada. Es por ello que los progenitores accedieron a editar el genoma de sus futuras hijas con la finalidad de que estas nacieran resistentes a la infección por el VIH.

Encontramos aquí una gran cantidad de problemas, que van desde lo ético hasta lo legal, no solo porque dicha modificación, llevada a cabo en la línea germinal, puede transmitirse a la descendencia, sino porque la técnica CRISPR no es completamente precisa y, por tanto, la edición genética no solo no garantizaba que las niñas fueran resistentes al VIH, sino que podía provocar mutaciones no deseadas, con consecuencias desconocidas para su salud.

Este caso fue un escándalo dentro de la comunidad científica y bioética, por lo que He fue condenado a tres años de prisión. Actualmente, el científico ya ha cumplido su condena; sin embargo, parece que sus intenciones de continuar realizando experimentos en el ámbito de la edición genética siguen vigentes. Sobre las niñas nacidas, conocidas públicamente como Lulu y Nana, prácticamente no se sabe nada. Su identidad y paradero permanecen protegidos, algo que, dentro de la inmoralidad de los hechos, al menos preserva la integridad y la privacidad de unas niñas que nunca decidieron nacer bajo dichas circunstancias.

 

La edición genética en el espacio ultraterrestre

Nuestra salida al espacio ultraterrestre plantea nuevos escenarios en los que la reflexión sobre la mejora humana es uno de sus componentes. Ello es debido al hecho de que nuestras capacidades biológicas no son suficientes para vivir fuera del planeta, al menos no de forma natural.

Así, existen tres grandes desafíos para la salud humana en el espacio. El primero de ellos es la radiación espacial, compuesta por rayos cósmicos galácticos y partículas solares de alta energía, que provoca roturas en el ADN y aumenta considerablemente el riesgo de padecer cáncer, daño ocular, problemas cardiovasculares y efectos neurodegenerativos, entre otros. El segundo es la pérdida de densidad mineral ósea debido a la microgravedad y a la falta de carga mecánica sobre el esqueleto humano, lo cual puede provocar desequilibrios en el remodelado óseo, alteraciones celulares y hormonales, liberación de calcio, etc. El tercero es la adaptación conductual, debido a la escasez de recursos, la limitación del espacio y la restricción de la autonomía y de la capacidad de decisión, entre otros factores, que pueden provocar problemas psicológicos y de conducta.

Estos desafíos abren la puerta a concebir los espacios exteriores a la Tierra como un laboratorio en el que llevar a la práctica muchos de los avances en ingeniería genética que ya son posibles en nuestro planeta, pero que, por motivos éticos y jurídicos, no pueden aplicarse. Ello remite a cuestiones planteadas por autores como Konrad Szocik, quien concibe la mejora humana como un hecho inevitable si queremos vivir fuera de la Tierra. El paso del tiempo haría que la necesidad tornara en virtud y que, en algún momento, aquellas mejoras que en la actualidad suponen un problema ético complejo terminasen por ser aceptadas de forma amplia.

Un posible avance es el de los úteros artificiales. En la actualidad, no solo no están permitidos, sino que son ampliamente rechazados por la sociedad. Sin embargo, en otro planeta como Marte, donde las condiciones ambientales no garanticen un buen desarrollo del embrión, la gestación en un útero artificial puede ser la única opción posible. Además, el ADN del futuro ser humano ya podría incorporar modificaciones genómicas que lo hiciesen más resistente a las condiciones planetarias.

El problema de fondo está en la modificación del genoma humano. Sobre ello existen posturas que defienden dicha modificación y, por otro lado, las que insisten en que no debemos correr ese riesgo. Por nuestra parte, bien sea una cosa u otra, lo importante radica en reflexionar sobre la dimensión bioética que subyace a esta cuestión. Este y otros problemas ya son abordados desde la Bioética del espacio, disciplina que se encarga de abordar los problemas éticos derivados de nuestra salida al espacio ultraterrestre. Sin embargo, algo que no debemos olvidar es que nuestra salida al espacio no solo nos compete a nosotros, los humanos, sino que sus efectos redundan también en el resto de formas de vida y hábitats terrestres. Por tanto, la bioética del espacio no solo debe encargarse de lo humano, sino de la vida en general y de la relación que esta tiene con la Tierra y lo ultraterrestre.

 

Bibliografía

-CLYNES, MANFRED E., & KLINE, NATHAN S. (1960). Cyborgs and space. Astronautics, 5(9), 26–27, 74–76. https://web.mit.edu/digitalapollo/Documents/Chapter1/cyborgs.pdf

-GONZÁLEZ PADILLA, AYOZE. (en prensa, 2027). Bioética del espacio: Una filosofía para después del ser humano. Universidad Pontificia Comillas / Editorial San Pablo.

-PELLICER ROIG, DANIEL. (11 de septiembre de 2024). Jiankui He: El científico que modificó humanos y vuelve a desafiar a la comunidad científica. National Geographic España. https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/jiankui-he-cientifico-que-modifico-humanos-vuelve-desafiar-comunidad-cientifica_23178

-SZOCIK, KONRAD. (2023). The bioethics of space exploration. Oxford University Press.

 

Cómo citar este artículo: GONZÁLEZ PADILLA, AYOZE. (2026). Apuntes sobre ingeniería genética y su relación con la bioética del espacio. Numinis Revista de Filosofía, Época I, Año 4, (CL4). ISSN ed. electrónica: 2952-4105.

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