

Mujeres STE(A)M: Tecnologías para el bien común
Paris Puertas Padial
Directora de IT (CTO), B2B Partners, startup tecnológica
La motivación, tu
mejor arma
Elegir una carrera es una de las decisiones más trascendentales en la vida de una persona. En muchos casos se elige una carrera de la cual ni acabas ejerciendo o simplemente una vez finalizada, no es lo que realmente creías y no te aporta nada más que un título.
Afortunadamente
con el mundo digital de hoy, hay miles de opciones y salidas profesionales que
tenemos la capacidad de conocer incluso antes de escoger una carrera, por lo
que permite a los individuos encontrar su verdadero camino y realizarse
personalmente, aunque tener más opciones para elegir, no lo hace más sencillo.
Para mí, la
elección de una carrera en el campo de STEAM -en mi caso Tecnología-
fue más una elección casi obligatoria, ya que las opciones que había eran muy
limitadas en el pueblo donde vivía -electrónica o Informática-
con una orientación tradicionalmente masculina. Por tanto, ya de por si me
enfrentaba a un desafío histórico, ya que en los años 90 no había un entorno
muy inclusivo que digamos.
Aun así, hoy en
día puedo decir que fue la mejor decisión de mi vida, pese a tener dos carreras.
Puedo decir que la Tecnológica es la que me ha permitido después de muchos años
darme cuenta de que estoy viviendo de lo que realmente me apasiona, que no es
un amor a primera vista, sino algo que he ido cultivando, y aunque ha sido un
viaje largo y lleno de obstáculos, puedo decir que ha merecido la pena. Os
comparto mi viaje y los factores clave que influyeron en mi decisión.
Una curiosidad innata
Que la tecnología
ha revolucionado casi todos los aspectos de nuestra vida y los ordenadores han
sido el epicentro de esta transformación, hoy en día no es un misterio, pero en
mi caso, en 1988 con la edad de 13 años era casi una utopía. Para mí, el
descubrimiento de los ordenadores fue en los primeros inicios de conexiones a
internet donde desde la habitación de mi casa me permitía acceder a un universo
por explorar. Para los jóvenes de hoy en día es casi impensable entender el
mundo digital sin las plataformas de redes sociales como Instagram, TikTok, y
Snapchat, así como aplicaciones de mensajería como WhatsApp y Telegram, y toda
la conectividad e información que tenemos ahora mismo, pero para los de la
generación X era abrir una ventana hacia lo desconocido.
Formación: La influencia
de los profesores
La educación
formal jugó un papel crucial en mi decisión de seguir una carrera en STEAM. Mis
profesores fueron figuras inspiradoras que no solo enseñaban teoría, sino que
también fomentaban el pensamiento crítico y la experimentación, quizás esto es
lo que habría que impulsar en las carreras de hoy en día. Recuerdo
especialmente mi proyecto de final de carrera cuando decidí hacer mediante
programación algo parecido a lo que más tarde sería el programa PADRE de
hacienda, me fascinó poder crear algo que, construido con mi lógica y desde
cero pudiera ser tan útil para tantas personas.
Esta experiencia
me enseñó la importancia de la aplicación práctica del conocimiento y
solidificó mi amor por la tecnología. La capacidad de poder participar en la
creación de algo que usen miles de personas es muy estimulante, desde
videojuegos, pasando por programas de gestión o realizando procesos
automatizados que reducen las labores que menos valor aportan.
Las generaciones
de hoy ven como los puestos de trabajo se han vuelto monótonos con tareas
repetitivas o profesiones con poca evolución. En el caso de las STEAM brindan
una serie de oportunidades en un campo en constante evolución y con infinidad
de oportunidades en ámbitos tan amplios y novedosos como la Inteligencia
Artificial o las matemáticas aplicadas a las Ciencias de Datos.
Casi todo hoy en
día esta impactado por la tecnología, desde la Ciencia, la Medicina, hasta los
trabajos más tradicionales. Bajo mi punto de vista no elegir una carrera STEAM
es cerrarse una puerta al futuro.
Mercado laboral
Sobre el año 2000
decido trasladarme a Madrid y comienza mi periplo laboral en el mundo de la
tecnología, donde acabé en una editorial ejerciendo un puesto «oficial» de directora
de Administración. Se trataba de una pequeña editorial que publicaba
originalmente fascículos sobre tecnología. El director era un ingeniero
informático que estaba más interesado en el salón de videojuegos que se había
instalado en su despacho, que en encargarse de escribir los artículos que
tendrían que publicarse quincenalmente y que se distribuían a toda España y más
tarde a Latinoamérica. Esta dejadez hizo que poco a poco fuera pidiéndome que
me encargara de escribir esta sección de tecnología y comercio electrónico.
Para mí fue una
oportunidad única, y aunque escribía a la sombra de otro nombre, me sirvió para
adentrarme en el mundo de las tecnologías y concretamente del comercio
electrónico que hoy en día ha transformado el paisaje del comercio global,
ofreciendo oportunidades sin precedentes tanto para las empresas como para los
consumidores. Después de cuarenta fascículos y varios libros sobre comercio
electrónico, y tras desenmascararse el papel desempeñado por mi superior, el
dueño de la empresa decidió cerrar la editorial. Aquí tropecé con el primer
sesgo a la falta de oportunidades de avance en comparación con mi colega
masculino, ya que pese a llevar escribiendo desde hacía años y con éxito en la
distribución, no tenían intención de continuar siendo yo la escritora «oficial».
Después de
innumerables trabajos donde mi papel en la tecnología siempre era relegado a un
segundo plano, decidí plantarme y empecé la lucha para reivindicar mis
conocimientos y sobre todo demostrar que podía hacer más.
A lo largo de mi
carrera me he encontrado a menudo en situaciones desfavorecidas y relegada
siempre a papeles secundarios, enfrentando desafíos que amenazaban con
mantenerme en la sombra. Pero decidí que no permitiría que estas circunstancias
definieran mi futuro. Decidí plantarme y avanzar hacia el liderazgo, hasta
lograr un buen puesto en un sector dominado por el cambio y la innovación.
De la sombra a la
luz
Pronto descubrí
que el camino hacia el éxito estaba plagado de obstáculos. En reuniones, mis
ideas a menudo pasaban desapercibidas, solo para ser destacadas más tarde por
colegas masculinos y recibir reconocimiento. Mis contribuciones eran
minimizadas, y a pesar de mi arduo trabajo y dedicación, me encontraba
constantemente en roles de apoyo en lugar de liderar proyectos.
Recuerdo
claramente una ocasión en la que presenté una propuesta innovadora para
optimizar nuestros procesos de desarrollo de software del cual había
sido cofundadora. Una idea que fue comprada por una consultora tecnológica para
desarrollarla, pero la respuesta fue tibia, y mis superiores apenas mostraron
interés. Semanas más tarde un colega presentó una idea similar y fue aplaudido
por su «visión». Ese fue un punto de inflexión para mí, una llamada de atención
que me hizo darme cuenta de la necesidad de actuar.
Lidiar con estas
situaciones podría haberme desanimado, pero en lugar de ello decidí utilizarlo
como motivación. Sabía que, si quería ser tomada en serio y tener un impacto
real, tendría que ser más que competente; tendría que ser persistente y
estratégica. Así que tomé una decisión consciente: no permitiría que estas
experiencias me definieran o limitaran. Decidí plantarme, defender mi valor y
avanzar hacia una posición de liderazgo.
Me dediqué a
mejorar constantemente mis habilidades técnicas y de gestión, tomando cursos
avanzados y buscando certificaciones relevantes y numerosos Masters. Quería
estar preparada no solo para contribuir, sino para liderar.
Busqué mentores y
aliados, tanto dentro como fuera de la empresa. Aquí he de mencionar a un jefe
que, lejos de estereotipos, creyó en mí, me valoró y me hizo creer que podía
dar el salto por mí misma. Estas conexiones resultaron ser invaluables para
navegar en un entorno que a menudo se sentía inhóspito. Empecé a tomar la
iniciativa en proyectos, ofreciendo soluciones y liderando equipos, incluso cuando
no se me asignaba formalmente el rol de líder. Quería demostrar que no solo
tenía la capacidad, sino también la determinación de liderar. Busqué apoyo
entre los clientes, los cuales a menudo valoraban más mis contribuciones que mi
propio entorno.
Mi esfuerzo y
dedicación finalmente dieron sus frutos. Con el tiempo, mis superiores
comenzaron a notar mi trabajo y mi capacidad para manejar proyectos complejos.
Me ofrecieron la oportunidad de liderar un equipo pequeño. Esta fue mi
oportunidad de demostrar lo que podía hacer en un rol de liderazgo formal.
Dirigir ese
primer equipo fue un desafío emocionante. Me aseguré de que cada miembro se
sintiera valorado y apoyado, fomentando un entorno de colaboración y respeto.
Apliqué no solo mi conocimiento técnico, sino también habilidades
interpersonales que había desarrollado, sabiendo que un buen líder debe ser
tanto competente como empático.
Con el tiempo y
el éxito de nuestros proyectos mi rol se expandió y mi influencia creció dentro
de la empresa. Finalmente, se presentó una oportunidad que marcaría un hito en
mi carrera: la posibilidad de asumir la posibilidad de dirigir un departamento
tecnológico, hito en el que me encuentro hoy en día. Aceptar este desafío está
siendo un reconocimiento a mi perseverancia y una prueba de que había superado
las barreras que una vez parecían insuperables.
Como responsable,
uno de mis objetivos principales ha sido transformar la cultura de nuestra
organización para que sea más inclusiva y equitativa. Sé de primera mano lo que
significa sentirse subvalorada y excluida. Por ello, me esfuerzo por crear un
ambiente donde cada voz sea escuchada y cada contribución reconocida.
Conclusión
Mi viaje ha
estado lleno de desafíos, pero también de crecimiento y realización. Mirando
hacia atrás, estoy orgullosa de haber tomado la decisión de plantarme y avanzar
hacia el liderazgo. Para otras mujeres que se encuentran en situaciones
similares, más allá de los títulos o de las posiciones, lo que me llevo de este
aprendizaje es que se me recuerde como una buena persona. Quiero compartir
algunos consejos que me han ayudado en mi camino:
Cree en Ti
Misma: Nunca subestimes tu valor o permitas que otros lo hagan. Confía en
tus habilidades y sigue adelante, incluso cuando encuentres resistencia.
Busca Apoyo:
No tengas miedo de buscar mentores y aliados que puedan ofrecerte orientación y
apoyo dentro o fuera de tu entorno. Una red sólida puede ser crucial para tu
éxito.
Sé Proactiva:
No esperes a que se te dé la oportunidad, crea tus propias oportunidades.
Demuestra tu capacidad tomando la iniciativa y asumiendo responsabilidades.
Fomenta la Inclusión:
Cuando llegues a una posición de liderazgo, recuerda cómo llegaste y utiliza tu
influencia para promover una cultura inclusiva. Ayuda a abrir puertas para
otras mujeres y contribuye a un entorno de trabajo más justo.
Ser mujer en la
tecnología puede ser desafiante, pero también está lleno de posibilidades para
aquellas que están dispuestas a enfrentarse a las adversidades y plantarse con
determinación. Mi historia es solo una entre muchas, y espero que inspire a
otras mujeres a no conformarse con estar en segundo plano, sino a avanzar con
confianza hacia el liderazgo. En la tecnología, como en la vida, hay un lugar
para todas nosotras en la luz, no te quedes en la sombra.
Cómo
citar este artículo: PUERTAS PADIAL, PARIS. (2026). Mujeres STE(A)M: Tecnologías para el bien común.
En SERANTES, ARANTXA (Coord.), Mujeres STEAM: Tecnologías para el bien común.
Lulaya Ediciones.


Esta revista está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional























.png)

No hay comentarios:
Publicar un comentario