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Un buen amigo nonagenario

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Un buen amigo nonagenario


Me los acaba de regalar. Toda la colección. Treinta tomos que no sé cuándo leeré ni tampoco cuándo terminaré de leerlos. El regalo en sí tiene el valor que le confieren los amigos, es decir, inconmensurable. A veces valen más los libros por quienes te los regalan que por quienes los escriben. En el mercado costarán poco, porque los libros —los que no son novedad comercial ni venal— se venden hoy a precio de saldo para que nadie los lea, salvo cuatro gatos. Estos deben de tener mucho valor también por quien los escribió, un autor a quien no he leído, y que cuando comenzó a escribirlos, allá por el siglo XIX, tenía la intención de completar 137 novelas y relatos interconectados que retrataran la sociedad de su época, desde la caída del Imperio Napoleónico hasta la Monarquía de Julio, es decir, de 1815 a 1848, el año bisiesto de la Primavera de los Pueblos. Sin embargo, el autor solo pudo completar 91 obras, de las cuales 85 eran novelas y el resto relatos y ensayos; la muerte a los 51 años truncó su empeño. Honoré de Balzac tituló este conjunto de obras La comedia humana, en clara referencia a la Comedia de Dante.

Ha sido un regalo de Emilio Esteller Berjón. Cuando llegué a su casa, allí los tenía preparados, metidos en un bolso de cuero con ruedas, porque los treinta tomos pesan. Habíamos quedado para comer, pero por la mañana temprano me escribió para decirme que no se encontraba bien y que cancelaba la comida, que me pasara a recoger los libros. Me quedé con la mosca detrás de la oreja, porque era la primera vez desde que lo conozco que me decía que se encontraba mal. Ya sentados a la mesa del salón de su casa, me explicó: «Te diré lo que me pasa, que ya voy camino de los 93». Nos conocimos cuando él era octogenario y yo cuadragenario. Emilio es hombre de izquierdas y presume de ello. En estos años, conmigo ha sido generoso y buen conversador.

Cuando terminamos de hablar, llamó por teléfono a un taxi y me extendió un billete de 20 euros sobre la mesa: «Toma, para el taxi». Agarré el bolso con La comedia humana de Balzac y, al despedirnos, me dijo: «Espero que cuando termines de leerlos te acuerdes de mí, que ya no sé si estaré aquí». Salí por la puerta con la obligación moral de leerme estos libros algún día. Emilio, sin embargo, ignora que no suelo leer traducciones. Prefiero los originales si hablo la lengua de quien los escribió. Huelga decir que, cuando uno lee un libro traducido, a quien realmente está leyendo es al traductor. Quienes digan que les encanta Shakespeare o Dostoyevski y no los hayan leído en inglés o ruso, en realidad, lo que están diciendo es que les gusta quien los tradujo. Quizás sea esta la razón por la que en los últimos años solo leo libros originalmente escritos en español. Hay tantos y tan buenos que para qué leer traducciones… ¡Y lo dice uno que es traductor!

La cultura francesa, lo confieso, es una gran desconocida para mí, y eso que hace muchos años trabajé en un barco de bandera francesa, tuve una novia francesa y uno de mis mejores amigos era francés. No me atrae. No la desprecio, pero hay otras culturas con las que me siento más vinculado. Mi ignorancia literaria francesa es extensible a la musical, quiero decir que escucho poca música de compositores franceses, y eso que Léo Ferré canta una de mis canciones favoritas —Avec le temps— o que Jean-Michel Jarre fue héroe de mi adolescencia con sus campos magnéticos y su Concierto en China… Pero luego está Claude Debussy que me ratifica en esa manía mía de apartarme de lo francés, no tanto por su música —de adolescente llegué a tocar al piano su Arabesque n.º 1—, sino porque como persona era cruel y nada empático, un connard en toda regla. Me estoy yendo por las ramas…

Ahora, ya en casa con la Comedia de Balzac, pienso en dónde colocaré todos estos libros, porque allí donde terminen ubicados, quedarán como altar para el recuerdo del regalo que un día me hizo un buen amigo nonagenario.


Michael Thallium

Un buen amigo nonagenario



Cómo citar este artículo: THALLIUM, MICHAEL. (2026). Un buen amigo nonagenario. Numinis Revista de FilosofíaÉpoca I, Año 4, (CV181). ISSN ed. electrónica: 2952-4105. https://www.numinisrevista.com/2026/09/un-buen-amigo-nonagenario.html

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