

Reemplazando a la conciencia humana
El
ser humano necesita conocer por naturaleza, es una frase con la que inicia la Metafísica de Aristóteles. Es así como el conocimiento ha estado marcado por
una disciplina intelectual que nos empuja a querer ser mejores que ayer.
Conocer implica curiosidad por saber qué hay más allá de lo que ven nuestros
ojos. A veces el conocimiento se encuentra restringido hacia un grupo
minoritario de personas, quienes por razones económicas o políticas están más
cerca que aquellos que no cuentan con los recursos necesarios para acceder a
ella de manera digna. Sin embargo, conocer también representa un acto
peligroso, porque muchas personas desean adquirir conocimiento, y estarían
dispuestas a realizar cualquier cosa con tal de conseguir el conocimiento que
muchos anhelan. Más allá del propio conocimiento está la posibilidad de
manipular la conciencia humana a nivel macroscópico.
Algunas
personas, sabiendo que otras tienen una debilidad mental, se aprovechan de la
impotencia de esa minoría para gobernarla y someterla a sus intereses
personales y que excluyen a las personas que no están de acuerdo. Otro tanto,
hacen uso de la manipulación de la conciencia humana para reemplazarla por más
trabajo, esto genera el agotamiento de las personas. Un mayor número de
personas sufren de estrés crónico debido a la sobrecarga laboral y esto es
aprovechado por las grandes empresas, quienes buscan que las personas estén más
cansadas para el trabajo productivo, de forma que tengan la posibilidad de
reemplazarlos con mayor facilidad. Esto se suma a la larga lista de maneras en
que la conciencia humana también está siendo reemplazada por la denominada
inteligencia artificial (IA), que algunos la ven como una herramienta, mientras
otras personas la ven como una oportunidad para dejar de pensar y trasladarle
su capacidad hacia la máquina. Buscando que sea ella la que piense, facilitando
así la vida de las personas, cuando en realidad se busca reemplazar la
conciencia humana por una artificial, incluso la manera de decidir frente a los
conflictos es consultada a la IA.
Las empresas tecnológicas cada vez desarrollan nuevos modelos del lenguaje que permita que las personas no tengan que pensar con creatividad, sino que sea la IA la que se entrene a base de nuestras necesidades. Evidentemente esto representa un peligro para nuestra conciencia humana, que poco a poco está siendo desplazada por la IA, a quien le estamos enseñando a pensar y tomar decisiones importantes, incluso a escoger lo más básico que nosotros podemos hacer. Se ha confundido la posibilidad que la IA sea una herramienta con la que resuelve los principales problemas que tenemos, lo cual nos lleva a pensar, que las personas ya no están interesadas en reflexionar, sino solo el entretenimiento que supone la IA. Las personas se están volviendo cada vez más inmaduras al permitir que una máquina sea la que decida, cuando en realidad es propio de la capacidad humana la toma de decisiones. Nuestra forma de cómo nos asombramos también está siendo reemplazada, porque al quitar la capacidad de asombrarse, las personas dejarán de tener aquella curiosidad innata que todos poseemos por naturaleza.
Es importante saber regular nuestras emociones frente al avasallamiento de las manipulaciones a las que constantemente estamos impuestos, donde no podemos hacer casi nada, más allá de pensar en nuestra libertad de decidir por nosotros mismos. Hoy la capacidad de decisión propia es un acto de rebeldía, es ir en contra de lo que la sociedad te va marcando como pauta para generar esa continuidad manipuladora y que solo busca el reemplazo de nuestra conciencia humana. Es momento de rebelarse en contra de todo aquello que pretenda manipularnos a nivel emocional, seamos capaces de leer nuestro tiempo bajo una mirada crítica, porque será la única forma de mantenernos cuerdos.
Vladimir Sosa Sánchez
Reemplazando a la conciencia
humana




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