

Eres un cabrales
Me lo dijo para que escribiese algo sobre ello. Me preguntó si se puede decir «eres un cabrales» por no decir «eres un cabroncete». Yo le respondí que como broma está bien. La única pega es que en boca de una persona con acento extranjero, lo de cabrrales puede parecer un error más que una gracieta. Quiero decir que mi amigo tiene un marcado acento eslavo cuando habla español, un hablante de español como lengua materna podría interpretar que se equivoca al decir cabrrales en lugar de cabrroncete y la gracia estaría más en el supuesto error que en sustituir a propósito el macho cabrío por el famoso y fragante queso asturiano.
Sin embargo, la sorpresa me la llevé yo al buscar 'cabrales' y comprobar que ya existe la expresión «eres un cabrales» y que se utiliza, al parecer, para referirse a alguien de carácter fuerte, áspero, intenso, mordiente… como el queso del concejo asturiano de Cabrales, cuya denominación de origen existe desde 1981. Ignoro si la expresión la emplean muchas personas. A mí la de mi amigo me resulta jocosa. La vida hay que tomársela con humor, sobre todo cuando te vienen mal dadas; y, a ciertas edades, suelen venir mal dadas desde muchos frentes: cuando no es la salud propia, es la salud de un familiar o amigo; que si te rompes un hueso, que si la pastilla contra el colesterol, que si la alergia, que si la diabetes, y que si quieres arroz, Catalina.
Y es que el español, como buen cabrales, tiene ese punto de fermentación e intensidad que lo hace único entre las lenguas. No se anda con chiquitas ni medias tintas. Si algo le sobra, es personalidad. Tiene sus vetas azules de jerga, su corteza de refranes, su tuétano de insultos y tacos ennoblecidos por el uso y el paso de los siglos. Porque eso es lo que hace el tiempo con las palabras: o las olvida en el zaquizamí de la desmemoria —como le ocurrió a nuestra amiga la preposición 'cabe' en la columna del viernes pasado— o las rescata y renueva y les da una nueva vida, a veces más jugosa y sabrosa que la primera.
Mi amigo eslavo, sin saberlo, parece que estaba haciendo exactamente eso: renovar. Ignoro si era consciente de ello, pero hay algo hermoso en que un hablante no nativo «jueguetee» con el idioma con la atrevida soltura de quien no lo domina plenamente. Los extranjeros que aprenden español suelen tener un respeto casi reverencial hacia la lengua, como si temieran romper algo sagrado, y suelen también preguntarnos a los hablantes nativos —¡como si la mayoría de nosotros supiéramos hablar correctamente y conociésemos perfectamente nuestro idioma!— si esto se dice así o asá, si es correcto o está bien dicho esto o aquello. Y, de repente, te aparece uno que te llama cabrales con todo el aplomo del mundo. Eso, damas y caballeros —si es que todavía existen las damas y los caballeros—, es integración de verdad. ¡Con dos cajones! (Puestos ya a seguir juegueteando…)
Claro que también pudiera ser que, sencillamente, a mi amigo le hubiera fallado la memoria en ese instante y no recordase la palabra exacta y que le saliera el queso antes que el dicterio. El cerebro, a ciertas edades —y ya hemos hablado de las edades y sus achaques—, hace esas cosas. Quieres decir una palabra y te sale la de al lado, la que rima, la que empieza igual, la que leíste ayer en una etiqueta del supermercado. Y así, entre lapsus y fragantes quesos curados, vamos tirando.
Lo que me queda claro es que el lenguaje, cuando se usa con humor y con afecto —con mimo, vamos— no ofende. Un cabrales dicho con una sonrisa es casi un piropo. Prefiero que me llamen cabrrales a que me digan que soy soso, insulso, sin carácter, sin gracia. Eso sí que sería un insulto de veras. Ser un queso de bola light y sin gluten, por ejemplo. O, peor aún, no ser queso de ningún tipo. Aunque eso sería también la leche… ¡Pero qué cabrales estoy hecho!
Michael Thallium
Eres un cabrales
Cómo citar este artículo: THALLIUM, MICHAEL. (2026). Eres un cabrales. Numinis Revista de Filosofía, Época I, Año 4, (CV168). ISSN ed. electrónica: 2952-4105. https://www.numinisrevista.com/2026/06/eres-un-cabrales.html




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