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Dejar de entender el fin del amor como un fracaso

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Dejar de entender el fin del amor como un fracaso

Nuestro modo de vivir orbita en torno al amor: desde los planos más abstractos, como el ideario colectivo formado alrededor de lo romántico, hasta materialidades concretas como la construcción arquitectónica de las viviendas. Hemos sido socializados para construir nuestras vidas alrededor de una pareja estable, que, más tarde, ha de expandirse en una familia. Entiéndase, a lo largo de todo el texto, el «amor» en su forma pareja heterosexual monógama. El «sentido común» nos dicta que estas ideas son razonables: por ejemplo, si no hay nada más grande que el amor de una madre, ¿entonces quién, en su sano juicio, no querría ser madre?

No pretendo decir nada que no se haya dicho ya sobre la importancia que socialmente se le da al amor. Está bien, lo sabemos, y no pasa nada. Seguimos enamorándonos y formando familias porque el amor no le hace daño a nadie, ¿verdad? Hoy no es este el tema. Quiero hablar de algo distinto. Me gustaría discutir qué sucede cuando montas tu vida alrededor de un concepto tan vago e idealizado como es el amor y de pronto se termina. Por supuesto, el fin de una relación nunca es así de sencillo. Pero a donde quiero llegar es que no nos han advertido mucho del peligro de dejar de ser uno mismo para fundirte con alguien más, para habitar una casa y una familia, para sostener un proyecto vital à deux. Cuando el amor se acaba, tu realidad social se derrumba: te has medido respecto de un «tú», que has fijado como punto de referencia, y te has olvidado de que no solo eres la «mitad» de alguien, o una madre o padre. El amor se acabó, y con ello no solo el mundo que has construido, sino el futuro que deseabas. Solo entonces sabes has fracasado.

Me gustaría recordar que el fracaso es una tecnología moral, una construcción social, igual que todas las categorías que acompañan a la idea romántica del amor. Sentimos que hemos fracasado cuando se acaba una relación -aunque quizá no lo identifiquemos como fracaso- porque es el único camino que nos han presentado. Estoy de acuerdo en que el amor es una intensísima revolución fisiológica que nos hace sentir placer, seguridad, bienestar, y un largo etcétera. Pero también sé que el amor no se da exclusivamente dentro de uno mismo. Lo que entendemos como el mito del amor romántico ha sido deconstruido en el último siglo gracias tanto a la ingente cantidad de literatura que estudia este asunto -adjuntaré algo de bibliografía al final- como los numerosos avances que los feminismos han logrado, y nuestras sociedades se han visto innegablemente alteradas. Pero aún hay mucho camino que recorrer. Porque el mundo sí se acaba cuando el amor muere: el mundo que se construye alrededor del amor romántico. Se trata de entender que, cuando una relación acaba, sí supone en cierta medida un fracaso. Un divorcio es un fracaso porque ya no criarás a tus hijos con la persona que esperabas hacerlo, ni tampoco llegarás a la vejez de su mano; una separación es un fracaso porque ya no construirás una vida junto a esa pareja. Tu mundo socialmente influenciado se cae. La idea tradicional de familia y las de dependencia y soledad caen. Pero también es una ocasión para entender que el fracaso no se encuentra en ti, sino en las condiciones sociales que sostienen aquello que pierdes. Es, sin dudarlo, una posición muy incómoda en la que encontrarse. Pero es necesaria para cuestionar de manera crítica cómo conducimos nuestras vidas e intentar mejorarlas.

Quizás lea esto alguien que ha terminado una relación que ha durado meses o alguien que se despide de una de treinta años. Por supuesto que nos pertenece experimentar la pérdida, el vacío que deja la compañía que se va, pero también tenemos que ser justos con nosotros mismos y otorgarnos la oportunidad de pensar más allá de lo que nos han dicho que la vida era. (Espero que se me permita utilizar términos tan poco formales.) Una vez hecho el duelo por la etapa que se cierra, podríamos explorar nuevas formas de establecer vínculos y de habitar este mundo. El amor sano es placentero, pero no es lo único que tenemos. Es posible sentir amor de muchas otras formas. Por ejemplo, tejiendo redes sociales, sintiendo la pertenencia a una comunidad en la que poder apoyarse durante el duelo, pero también cuando este finaliza, en la nueva normalidad.

Lucía Andrinal Gracia

Dejar de entender el fin del amor como un fracaso

Bibliografía recomendada:

Sobre la historia del pensamiento, el primer volumen de Historia de la sexualidad de Michel Foucault estudia el desarrollo de esta desde la Grecia antigua. También recomiendo Todo sobre el amor de bell hooks. Por último, la serie (h)amor de la editorial Continta me tienes es la opción más reciente. Cada uno de los diez volúmenes trata un aspecto de lo que entendemos por amor y de nuevas formas de pensar y vivir la sexualidad.

Cómo citar este artículo: ANDRINAL GRACIA, LUCÍA. (2026). Dejar de entender el fin del amor como un fracaso. Numinis Revista de Filosofía, Época I, Año 4, (LA2), ISSN ed. Electrónica: 2952-4105. https://www.numinisrevista.com/2026/05/dejar-de-entender-el-fin-del-amor-como-un-fracaso.html

 

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