

Una historia con palabras
«Llego a una interpretación de música que conozco muy bien
como si la estuviese interpretando por primera vez.
Cada día es un nuevo día, una experiencia nueva.
Esta es la manera en que me acerco a una obra maestra.
Una obra maestra nunca envejece; solo las personas que
la interpretan o la escuchan son quienes se vuelven insensibles a ella.
Si vienes con un sentimiento fresco hacia una obra maestra,
siempre la sentirás fresca y te brindará el beneficio de su genialidad.»
Lorin Maazel
TELARC, ese es el nombre del sello discográfico. Lo fundaron dos músicos estadounidenses, Jack Renner y Robert Woods, allá por 1977 en Cleveland, en el estado de Ohio. Dicen que el nombre viene de la combinación de Teldec y Advent Records Company. Teldec —nombre compuesto de Telefunken y Decca— era una casa de discos alemana que se fundó en 1950 y cuyas plantas de producción de vinilos les sirvieron a Renner y Woods para fabricar los primeros discos. Advent Records Company era el nombre de la casa discográfica que Jack Renner fundó en 1970. Otra compañía con nombre muy parecido, Advent Records Corporation, inició un pleito en 1976 contra Renner y Woods, quienes se vieron obligados a cambiar el nombre de la empresa al año siguiente. Nació así Telarc. Hay quienes dicen que, en verdad, lo que Renner y Woods hicieron fue añadir el prefijo griego tele —que significa ‘a distancia’— al acrónimo ARC. Sea como fuere, lo relevante es que nació aquel mítico sello discográfico.
¿Y qué tiene que ver Telarc con la música de la tetralogía de El anillo del nibelungo que Richard Wagner compuso más de un siglo antes? Mucho, pero vayamos por partes. Las primeras grabaciones de Telarc fueron en colaboración con la Orquesta de Cleveland. ¿Quién dirigía esa orquesta cuando se fundó Telarc? Un director estadounidense llamado Lorin Maazel, su titular durante diez años, desde 1972 hasta 1982.
Hemos de añadir ahora otro elemento en nuestra historia para atar los cabos que amarren nuestro presente al pasado de la música de Wagner. Hasta finales de la década de los años 70 del siglo XX, el vinilo fue el material más utilizado para registrar la música. A comienzos de los 80, en liza también con la casete, apareció el disco compacto —el cedé que todos abreviamos como CD y que hoy ya casi ha desaparecido; la mayoría de personas escuchan archivos digitales— que terminaría remplazando al vinilo. Uno de los abanderados del cedé fue el director de orquesta alemán Herbert von Karajan, quien apadrinó la primera rueda de prensa en la que se habló de este nuevo formato inventado a finales de los años 70 por dos ingenieros clave: el neerlandés Kees Immink —quien trabajaba para Philips— y el japonés Toshitada Doi —ingeniero de Sony—, quienes crearon el sistema de lectura y codificación digital, respectivamente. El cedé empezó a comercializarse el 1 de octubre de 1982.
Telarc fue de los primeros sellos en emplear el cedé. Allá por 1986, Renner y Woods encargaron a Lorin Maazel la síntesis —el arreglo— de las cuatro óperas que conforman El anillo del nibelungo —unas quince horas de duración— para que cupieran en los 75 minutos de música que podían grabarse en un cedé a la sazón. El encargo tenía una serie de condiciones que Maazel quiso cumplir: no habría ninguna nota que Wagner no hubiese escrito, no se adaptarían las voces de los cantantes a la orquesta —es decir, solo se utilizarían pasajes instrumentales—, los fragmentos deberían estar ordenados cronológicamente y no habría pausas. Así nació El anillo sin palabras.
La obra, dirigida por Maazel, se grabó los días 1, 3, y 4 de diciembre de 1987 en la sede de la Orquesta Filarmónica de Berlín, y el cedé se publicó en 1988. En 1990, Maazel dirigió El anillo sin palabras por vez primera en una sala de concierto, concretamente en el Heinz Hall, sede de la Orquesta Sinfónica de Pittsburgh, en Pensilvania. Posteriormente lo haría también con la Filarmónica de Nueva York, en 2000 y 2008, y la Filarmónica de Viena, en 2012. En el año 2000, Maazel volvió también a dirigirla con la Filarmónica de Berlín, orquesta para la que se concibió la obra: «Creo que como introducción al Anillo, esta versión es un éxito rotundo. Y soy afortunado de que mi proyecto se sustentase sobre el magnífico sonido de la Filarmónica de Berlín».
La obra es un poema sinfónico donde destacan las melodías y temas recurrentes —leitmotiv, en alemán— que Richard Wagner elaboró durante los veintiséis años, de 1948 a 1874, que necesitó para concluir la famosa Tetralogía. El sintético arreglo de Maazel se estructura de la siguiente manera y sin solución de continuidad:
- El oro del Rin
I. Preludio, En el fondo del Rin;
II. Escena 2, El hogar de los Dioses;
III. Escena 3, Los enanos en la forja;
IV. Escena 4, El rayo de Donner;
- La valquiria
V. Acto 1, La contemplación amorosa de Sigmundo;
VI. Acto 1, Final;
VII. Acto 2, La ira de Wotan;
VIII. Acto 3, La cabalgata de las valquirias;
IX. Acto 3, La despedida de Wotan y la música del fuego mágico.
- Sigfrido
X. Acto 1, El terror del enano Mime;
XI. Acto 1, Sigfrido forja la espada mágica (Notung);
XII. Acto 1, Final;
XIII. Acto 2, Los murmullos del bosque;
XIV. Acto 2, Sigfrido mata al dragón;
XV. Acto 2, El lamento del dragón (Fafner).
- El ocaso de los Dioses
XVI. Prólogo, Amanecer - Sigfrido y Brunilda;
XVII. Acto 1, El viaje de Sigfrido por el Rin;
XVIII. Acto 2, Hagen congrega a los vasallos;
XIX. Acto 3, Sigfrido y las doncellas del Rin;
XX. Acto 3, La muerte de Sigfrido y la marcha fúnebre;
XXI. Acto 3, La inmolación de Brunilda.
Ya lo hemos dicho, Richard Wagner tardó veintiséis años en completar la Tetralogía. En ese ínterin, su vida transcurrió por los derroteros del azar que, como le gusta decir al gran sabio Emilio Pascual, es otro de los nombres del destino: alzamiento de mayo en Dresde durante la Primavera de las Naciones, huida a París, exilio durante doce años en Zurich —allí escribe, entre otros, los ensayos Arte y revolución, La obra de arte del futuro y el muy polémico El judaísmo en la música; luego Venecia, vuelta a París, después Briebrich en Prusia; divorcio de su primera mujer, Minna, en 1962, luego Munich con Cosima —la hija ilegítima del compositor húngaro Franz Liszt—, quien se convertiría en su segunda esposa; vuelta a Suiza, establecimiento en Bayreuth —Wagner puso el primer ladrillo del famoso Teatro del Festival de Bayreuth en 1872— y, en 1874, terminación de la construcción de Wahnfried —el lugar donde la locura halla paz—, la residencia definitiva de la familia Wagner. Richard moriría nueve años más tarde en Venecia.
Hay una serie televisiva de la década de los 80 que resume la vida de Wagner en diez capítulos, casi nueve horas... Ya se sabe que todo resumen televisivo está cargado de imprecisiones y mentiras. Fue una producción dublinesa dirigida por el cineasta Tony Palmer en 1983. El guión era del dramaturgo Charles Wood. Otro Richard, el actor Richard Burton, fue quien encarnó a Wagner. No fue mala elección, pues Burton guardaba cierto parecido físico con Wagner. El destino quiso que Richard Burton muriese un año después. Así que Wagner fue casi el último papel que representó en su vida.
El cedé, Kees Immink —Philips—, Toshidata Doi —Sony—, Jack Renner y Robert Woods —Telarc—… El anillo sin palabras de Lorin Maazel, algo más de 70 minutos; El anillo del nibelungo de Richard Wagner, unas quince horas; el Wagner de Richard Burton, casi nueve horas… ¿Azaroso? Sí, pero no lo es menos que ahora tú, si hasta aquí has llegado, puedas disfrutar alguna vez de El anillo sin palabras en el sofá de tu casa o, mejor aún, en la butaca de alguna sala de conciertos. De hecho, la próxima semana, en el Teatro Monumental de Madrid, los profesores de la Orquesta RTVE y su titular Christoph König ofrecerán, a quienes deseen escucharlo, el fruto de tantos años y azares. Quédame solo una cosa por decir: disfruta sin palabras de aquello a lo que las palabras no alcanzan, pero haz con palabras tu propia historia.
Michael Thallium
Una historia con palabras
Cómo citar este artículo: THALLIUM, MICHAEL. (2026). Una historia con palabras. Numinis Revista de Filosofía, Época I, Año 4, (CV159). ISSN ed. electrónica: 2952-4105. https://www.numinisrevista.com/2026/04/una-historia-con-palabras.html




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